Los retratos de primero: «Prisionera» (fusión retratorelato, jeje, mejor: «retratolato»)

PRISIONERA

¡De repente, despierto sobresaltada, sudorosa, ¡con el corazón a mil por hora! Entonces, al notar que no se me ha salido del pecho, me quedo más tranquila. Hoy es 13 de marzo y parece ser que el COVID 19 (coronavirus) definitivamente nos deja en casa; han cerrado los colegios, bares, etc. Y me siento presa sin cometer ningún delito, como un pájaro que está en la jaula y no para de darse golpes intentado volar muy lejos. ¡Ah! Por cierto, mi nombre es Ana y estoy pasando el confinamiento con mi marido (David) y mis hijas (LucÍa y Sandra) adolescentes, “TODO HORMONAS”.

La verdad es que mis ojos marrones rasgados están logrando discernir, a lo lejos en el horizonte, que a lo mejor la vida nos pone a prueba a todos para ser mas humanos y solidarios con los demás. Pienso en la pobre gente que se ha infectado del virus y su vida la tienen que ver pasar en cámara lenta, como una película de suspense de las antiguas, el miedo les tiene que correr por las venas sin freno. Soy muy compasiva y empática con las personas, soy feliz animando con risas y “buen rollo”. 

– ¡Mamá, mama! -exclama Sandra -mi hija pequeña.

– ¿Qué quieres? Estoy haciendo la cena- respondo yo.

– ¡Sal a la terraza, que son las 8 y tenemos que aplaudir!

– ¡Muy bien, apago el fuego y voy! 

Todos los días a las 8 de la tarde aplaudimos en nuestros balcones o ventanas a todos los sanitarios por ser el bálsamo que calma nuestro dolor, por transmitirnos paz en tiempos de guerra, por contar con gente maravillosa que hace lo que puede y más para encajar las piezas del puzle en su sitio. Con esta pandemia he aprendido que la libertad es un tesoro muy valioso y que ,cuando termine este encarcelamiento soñaré que brillo como estrella, que bailo en las nubes, que hablo con la luna y me despierto todo se cumple, ¡BIEN! nos podemos por fin abrazar, todo ha terminado. ¡POR FIN!

Ana Pérez Martín. 1º ESPA (mañanas)

Los relatos del encierro: «Hasta mañana, mundo»

Hasta mañana. mundo 

Hacía ya toda una semana que estaba pendiente del telediario para ver qué pasaba en Italia. Mi preocupación era toda para mi familia. 

Mi vida aquí seguía normal: con proyectos, me acababa de inscribir a un curso. Había empezado mi primer día de clase, ¡ y me había gustado! Después, todo se paró. El 13 de marzo paralizó, en cierto sentido, nuestras vidas.

Desde aquel fatídico viernes, los días se han ido sucediendo iguales uno tras otro. Hemos permanecido semanas en casa recluidos. Pero todo el tiempo no ha sido tiempo perdido: hemos aprovechado para hacer cosas para las que nunca encontrábamos el tiempo, como leer, viajar con la fantasía, escuchar música, dibujar, hablar…

De este «mal» se está beneficiando también la familia, conociéndose un poco más, y también el planeta con menos contaminación.

Seguro que lo más complicado está siendo entretener a los peques; de ahí que debamos valorar el trabajo de los maestros que han persistido tras las pantallas, haciendo malabarismos para intentar que el curso siguiera su ritmo.

Cada día creo que todos esperamos ansiosos las 20h para salir a las ventanas para aplaudir con los vecino. Es ahí donde te das cuenta de que es la primera vez que lo ves -¡llevando años viviendo puerta con puerta!- y en aquellos pocos minutos sacamos nuestras emociones.

Todavía nos queda tiempo, tenemos que encontrar lo positivo, seguro lo hay.

¡Hasta mañana mundo!

Daria Agostino. Nivel III Competencias Clave.

Los relatos del encierro: «El verdadero valor de la vida»

EL VERDADERO VALOR DE LA VIDA

Hoy me he levantado antes de lo previsto, la luz de sol aún no había entrado por las rendijas de mi persiana. Me doy cuenta de que ni siquiera ha sonado el despertador y que anoche tuve un sueño. Me asomo por la ventana, está amaneciendo y tengo un presentimiento de que las cosas han mejorado.

Me encuentro en cuarentena desde el día 13 de marzo de 2020. Ese día fue el último que viví mi vida con normalidad hasta que el maldito «bicho», como le llaman mis hijos, decidió apoderarse del mundo tal cual lo conocemos.

Desde aquel día todo mi mundo y mi entorno se paralizó y me encontré con una parte de mí que dormía y que en medio de este encierro decidió despertar. 

Si antes de la pandemia me hubieras preguntado “¿Qué es lo que más me gusta de la vida?”, seguramente te respondería: comer fuera, ir a un concierto, viajar, ir a la playa…etc. Pero, gracias a este encierro, me he dado cuenta de lo que realmente me hace feliz: despertarme todos los días acompañada, disfrutar de comer en la mesa los 5 juntos, disfrutar escuchando reír a mi familia a carcajadas, la sensación después de darme un baño sin prisa, dejar de mirar el reloj a todas horas, ver una serie que por falta de tiempo nunca lograba terminar, leer un libro, vivir cada minuto del crecimiento de mis hijos. Esas cosas  a las que antes no le daba el verdadero valor y que -por las circunstancias de una vida ajetreada- nos impiden ver lo que es realmente la felicidad, porque lo que más se debería de valorarse en la vida son los momentos y estos solo se pueden crear con el tiempo, tiempo que gracias a este encierro he podido tener.

Después de 2 meses encerrada, puedo decir que he aprendido a conocerme más a mí misma y a extrañar las cosas importantes de la vida, como lo es un abrazo de mi madre, las reuniones familiares, las quedadas con amigos y cosas tan simples como pasear sola escuchando música, porque la felicidad está tan cerquita que aunque no la podamos ver, sí la podemos sentir. Ahora sé que estás cosas lo son todo para mí y que la mayoría las tengo en mi propia casa.

Esta pandemia va a marcar un antes y un después en nuestra vida, pero tenemos que ser fuertes porque aunque haya arrasado con nuestra vida como un Tsunami también vino para que muchos empezáramos a valorar y a darnos cuenta de que en la simpleza y en la sencillez está el verdadero valor de la vida.

SUSANA GABARRI CARABANTES. 2º ESPA (tardes)

Los relatos del encierro: «Sentimientos encontrados»

Sentimientos encontrados

Viernes 13 de marzo de 2020,

El día que marcaría un antes y un después señalado en nuestras memoria para el resto de nuestros días.

No se podía imaginar que de tan lejos, tan cerca llegaría. ¡Él estaba aquí!

El asesino llegó silencioso, agresivo e implacable. Él no entendía de clases, ni colores, ni fronteras. Solo tenía un hambre voraz.

Y España se paralizó. Con ella las risas, las prisas, los atascos; el barco no zarparía, el coche no circularía, el avión no volaría. El mundo entero se paralizaría, y la tierra respiraría.

La generación que más la quería desaparecería y con ellos su sabiduría. España entera lloraría 

Pero ella no se rendiría, luchó con uñas y dientes por lo que ella más quería: sus gentes, sus costumbres, su gran historia.

Cada día ella más fuerte se haría y al asesino más daño recibiría. 

Ella volvería a levantarse una y otra vez, ella ya no le temía.

Y -sin piedad- ella le devolvería todo el daño que él le había causado cada día.

Con la derrota volvería a sus calles, su arte, sus bulerías, sus jotas, sus chirigotas, su gente y sobre todo su gran alegría.

Y España sonreiría 

Letizia Sánchez. 2º ESPA (tardes)

Los relatos del encierro. Os presento un trabajo genial. Quizás os pique el gusanillo…

Fijaos porque señalo en negrita todos los recursos literarios que se han usado. Comprobaréis cómo aumenta la carga expresiva y la fuerza poética del texto. ¡Buen trabajo!

El ma

Todo empezó el trece de marzo del año en curso, nunca imaginé que “el mal” tendría tantas consecuencias. Quedaba una semana para terminar el segundo trimestre del segundo año de la FPB; mis compañeros y yo respirábamos felices porque empezábamos prácticas el 20 del mismo mes en los obradores, incluso habíamos ido unos días antes a visitar los lugares donde nos tocaría a cada uno de nosotros para así conocer a los que serían nuestros jefes en esas 240 horas estipuladas para poder aprobar definitivamente el curso.

Yo estaba trabajando: me levantaba muy temprano para hacer mis labores, llegar a casa, ducharme, desayunar y salir corriendo como alma que lleva el viento al instituto. Fueron unos días muy duros pero, bueno, gracias a Dios y a las profesoras, logré pasar nítida a la fase final del curso. Lastimosamente los planes, no solo míos sino de mucha gente o -mejor dicho- de todo el mundo, cambiaron “gracias a” la famosa PANDEMIA.

Nos cayó como un baldado de agua fría cuando el Gobierno informó  de que el país entraba en un periodo de confinamiento donde había reglas que cumplir y severas sanciones por no cumplirlas. La vida se complicó para todos. Hacía poco tiempo había traído a mi hija, nieta y yerno  de Colombia, y necesitaba trabajar para poder sobrevivir, pero las circunstancias hicieron todo más difícil. Íbamos remando contra marea, sin donde vivir, sin ingresos y unos papás allá en mi país para mantener. Afortunadamente contaba con el apoyo de mi novio que -en lo que podía- me ayudaba.

Una de las reglas impuestas era no salir de casa, solamente las personas con un permiso de trabajo y documentación en mano podrían hacerlo, con las medidas necesarias como tapabocas, guantes y guardando la distancia. Por tal motivo no pude seguir trabajando porque nos tenían bajo la lupa.

Otra de las medidas fue cerrar colegios, universidades, empresas, bares, centros comerciales, teatros, sitios de reuniones, discotecas etc… En otras palabras, cerrar todo menos el cuerpo de bomberos, el de policía, establecimientos que suministraban alimentos, empresas de limpieza farmacias y hospitales por obvias razones. 

La pandemia es un enemigo invisible fuerte y poderoso, la naturaleza nos habló y nos cobró con intereses muy altos las extravagancias que los seres humanos habíamos hecho a la tierra. Se ha pagado con vidas de seres amados, a los que no se les pudo hacer un velorio ni un entierro como debe ser, con hospitalizaciones sin una visita, aislamientos, casos de violencia, femicidios  y  suicidios de personas que no han soportado la soledad y el encierro. Ha sido una guerra contra un contrincante desconocido que atacó sin dar tregua. 

Ese confinamiento drástico duró un mes y medio, luego llegó la desescalada, se hablaba de cuatro fases. A partir del dos de mayo la primera fase, que iba hasta el 11 de mayo. Dependiendo de la reacción que hubiera, se seguiría adelante con el desconfinamiento, esperanzados a que la vacuna contra el virus del coronavirus pudiera inventarse en el menor tiempo posible y fuera efectiva.

Esta vez el verano fue más aburrido que una ostra: sin playa, sin montaña, sin dinero. Lo llamé “el Sinverasín”. 

La economía de los países sufrió una bajada sorprendente, los expertos en la materia predijeron que sería a largo plazo y complicado volver a la normalidad.  

El año 2020 será recordado por todas las personas que lo vivimos, unos de forma menos agradable que otros.

Yamileth. (FB PASTELERÍA)

Los relatos de segundo: "Mi oportunidad"

MI OPORTUNIDAD

Cuando tenía aproximadamente nueve años, mi madre tomó la triste decisión de venir a España para poder trabajar y así sacarnos adelante, motivos que en ese entonces no terminaba de aceptar. 

Pasados cinco años, ella le preguntó a mi hermana mayor si quería trasladarse a España, pregunta a la que contestó inmediatamente -No- ; algunos meses después hizo la misma pregunta a mi hermana gemela, la cual también  contestó un rotundo – No-. 

Yo, en cambio, esperaba con ansias la misma proposición o una parecida, a la cual respondería con mucha alegría – Sí-. Pero esa propuesta no llegaba.

Llegué a la conclusión de que era normal: ella estaba muy preocupada por mis hermanas, que en ese momento tenían novios, razón por la que no quisieron venir. Mi madre no quería que cometieran un error a su temprana edad, con el que desperdiciarían su adolescencia y juventud por criar a un niño cuando aún les tocaba gozar de los años más libres de su vida. (sugerencia)

Pasado un año, mi tía me preguntó si quería irme con mi madre, que ella me pagaría todos mis gastos de vuelo y gestiones. En ese momento me emocioné, era la pregunta que estaba esperando hace un año, ¡por fin se hacía realidad!Ante mis ojos se presentaba mi oportunidad para responder.  Y respondí.

Suriel Ríos. 2º ESPA (tarde)

Brooklyn. NYC

Los textos de segundo: "Real ilusión"

REAL ILUSIÓN 

Siempre he vivido mi vida con muchas ilusiones: ir a la universidad, tener un buen trabajo, sentirme orgullosa conmigo misma…

Una vez tuve un sueño muy bonito donde todo parecía real, sentí que era mi lugar pero, al despertarme, comprobé que solo era un sueño donde todo era maravilloso, lleno de luz, esperanza, con ganas de vivir. A la vez, comprendí que era mi futuro porque la mayor parte del sueño se va haciendo realidad a lo largo de mi vida.

Ahora me siento más potente, más fuerte, más segura que nunca. Siento que tengo que avanzar, luchar por lo que más quiero, sentir que soy persona a pesar de las malas vibraciones del mundo, enfermedades, muertes y otros tantos males que no se pueden explicar. Me siento con ganas de seguir adelante, mostrar que yo también puedo, no perder la fe, no rendirme nunca.

Siento que -aunque el mundo sea tan pervertido, tenga malas vibras, aunque haya gente que no quiere aprender- tenemos que dar una oportunidad a la vida, aprender, gozar, sonreír y exprimir al máximo cada día. Debemos llenar cada día de ilusiones, nosotros mismos nos lo tenemos que proponer. Lograr lo que queremos en la vida, no desanimarnos porque en la vida solo se vive una vez.

ANITA ONDO ABANG  2º ESPA TARDES

Este texto, que en principio debía ser narrativo, es un texto lírico que me encanta compartir en estos momentos pues tus palabras llegan fuertes, Anita, ahora que la vida nos sorprende con esta «mala vibra» contra la que tenemos que luchar y que debemos aprender a sobrellevar.

Nuestro querido Lamine, que consigue -junto con sus compañeros y profesora- que nuestros días sean más lamineros. ¡Gracias a todo mi alumnado de FB Pastelería y a su guía Pilar!