Nuestras argumentaciones: la envidia.

LA ENVIDIA

Al ser humano, para estar vivo, le basta con respirar y alimentarse. Pero eso no es suficiente, no basta con estar vivo, necesitamos sentirnos vivos y eso solo lo conseguimos sintiendo, es decir, a través de los sentimientos.

Sentimientos hay muchos y muy variados: los que nos hacen sentir bien (alegría, pasión o felicidad), otros más neutros (apatía, pereza o curiosidad) y luego están los negativos, de esos tenemos para dar y regalar (tristeza, miedo, inseguridad, hostilidad, frustración, ira, culpa, celos…); entre ellos la mundialmente famosa envidia.

Podemos definir la envidia como el deseo para uno mismo de lo que otro tiene. Es algo con lo que se nace (como el resto de sentimientos), no se aprende (si acaso lo potenciamos con la edad). Si colocamos juntos a dos bebés y le damos a uno algo para que sostenga en la mano, en cuanto el otro lo vea, intentará quitárselo. Eso es envidia en estado puro.

Del mismo modo, siendo adultos, haremos cosas para despertar la envidia de los demás en más ocasiones que por buscar la propia satisfacción. Para decir que algo es bueno, diremos que es envidiable. Preferiremos tener menos siempre que los demás estén por debajo de nosotros. O nos importará lo que haga nuestro equipo de fútbol siempre que nuestro mayor rival salga peor parado.

Existen ejemplos de grandes envidias y envidiosos a lo largo de la historia: Caín y Abel (el ejemplo que nos ponen a todos en nuestra infancia), Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, Mozart y Salieri, Cervantes y Lope de Vega, y así podríamos hacer una larga lista. En estos casos se puede decir que la envidia ha servido de acicate para la creatividad (salvo Caín y Abel), que la envidia ha tenido un buen fin. Seguramente sin envidia nos sentiríamos mejor pero no seríamos competitivos y, por lo tanto, no habría ningún afán de superación. Estos personajes de la historia son un ejemplo de ello.

Pero no todas envidias sacan lo mejor de uno mismo, hay otras que sacan lo peor (otra vez Caín y Abel, como se nota que en mi época dimos religión obligatoriamente). La envidia en estos casos se alimenta de nuestras inseguridades atrayendo como un imán otros sentimientos negativos como rabia, rencor, avaricia, egoísmo, superioridad, soberbia e ira.

Actualmente las redes sociales son una gran fuente de envidias. La exposición excesiva, autopromoción y postureo están logrando que lo que hasta hace poco nos parecía escandaloso, ostentoso y de mal gusto, hoy esté bien visto y sea “envidiable”.

En las redes todo son sonrisas, viajes, comidas, familia, mascotas, casas, coches, etc. Ni siquiera te planteas si será cierto o no lo que ves, solo piensas en lo que los demás tienen y tú no. Llega la envidia y en ese momento, ¿piensas en Salieri, Miguel Ángel o Lope y en que esta envidia que sientes te hará superarte? Pues no. Aquí surgen los famosos “haters” de las redes, personas que hacen del odio, la difamación y el desprecio su “modus vivendi” o, por el contrario, te frustras por ni siquiera acercarte a ese modo de vida del que otros disfrutan, llegando la tristeza, la desidia e incluso la depresión.

Por tanto, la envidia es un veneno que hay que aprender a controlar. Tener un poco de envidia nos provocará una leve picazón (el acicate) y nos impulsará a mejorar o, por el contrario, nos invadirá dejándonos a la deriva en un mar de desesperación. Para evitar esto, hay que hacer callar al demonio en el hombro que nos susurra al oído lo mucho que tienen los demás y lo poco que tenemos nosotros. Hay que dejar de comparase con los demás. Mirar lo que hemos logrado, lo afortunados que somos. Piensa que siempre encontrarás muchísima más gente que tendrá menos que tú. Deja de fijarte en los demás y mírate a ti mismo. Acepta, aprecia y disfruta lo que tienes mientras intentas ser mejor cada día. No corras, ve pasito a pasito. Suerte.

Yolanda Lagunas. Nivel III Competencias Clave.

Clásicas y modernas: ciclo en la Casa de la Mujer.

El Servicio de Igualdad del Ayuntamiento Zaragoza y Clásicas y Modernas organizan la 3ª edición del Ciclo de conferencias CLÁSICAS Y MODERNAS: Pioneras del siglo XX. Del 14 de enero al 25 de febrero de 2020, te esperamos los martes a las 18,30 h en la Casa de la Mujer.

El legado cultural de las mujeres es fundamental para entender nuestra historia y con este nuevo ciclo de conferencias queremos dar a conocer las aportaciones de mujeres relevantes pertenecientes a distintos ámbitos culturales y geográficos.

Comenzaremos el 14 de enero con la coordinadora del ciclo, Laura Freixas que nos presentará a una escritora de una originalidad excepcional: Clarice Lispector.

 Más información:  www.zaragoza.es/sede/servicio/cultura/evento/programa/584 

Continuaremos los siguientes martes a la misma hora, hasta el 25 de febrero:

El 21 de enero, Marián Cao nos hablará sobre la gran artista Frida Kahlo.

El 28 de enero, Carmen G. de la Cueva nos dará a conocer a la filósofa judía encarcelada por los nazis, Hannah Arendt.

El 4 de febrero, Sara Cuentas presentará a la que fue una activista feminista, ecologista y defensora de los pueblos indígenas: Berta Cáceres.

El 11 de febrero, Diana Raznovich hablará de una de las artistas más sobresalientes del siglo XX. Maria Callas.

El 18 de febrero, Cristina Yáñez nos invitará a conocer a la directora de escena más reconocida y premiada del teatro contemporáneo: Ariane Mnouchkine.

El 25 de febrero cerraremos el ciclo con Pilar Aguilar que nos mostará a una pionera del cine: Alice Guy.

Los relatos de 2º ESPA: «Zapatillas».

ZAPATILLAS

Era un día nublado, yo era muy pequeña, paseaba con mi madre y una amiga. Aquel día estrenaba unas preciosas zapatillas rojas de tela. Estábamos paseando entre los barcos de un pueblo de Cádiz, yo no paraba de subir y bajar a los que estaban amarrados a la orilla del mar. Mi madre comenzó a ponerse nerviosa.

– ¡Kajal, deja de enredar que te vas a caer y acabaremos en urgencias! 

– Mamá, subo una más y me paro. 

Al cabo de un rato, mi madre me volvió a reñir. 

– ¡Como vaya allí te saco volando! 

– ¿Mamá, me quito las zapatillas? 

– ¡Kajal, ni se te ocurra, que son nuevas!

No sé cómo pero mi pie derecho acabó dentro de un cubo de pintura verde.

– Mamá, mamá ¡Corre corre! ¡Mi zapatilla! – grité yo asustada.

Mi madre, cumpliendo su palabra, me sacó en volandas de la barca. El resto de la mañana fui descalza y nunca más pude ponerme la zapatilla roja y verde.

– Estas han sido las zapatillas más caras de tu vida. 

-¿Mamá, me compras otras?

Kajal Campos. 2º ESPA (tarde)

Un sueño de un sueño.

Una vez tuve un sueño en el que todo era paisaje: montañas con nieve y bajo su falda un valle con agua que corría. Por encima de todo, un pequeño cajoncito de cuyo nombre no me acuerdo sobrevolaba aquel paisaje.

Mientras seguía soñando, seguía viendo aquel paisaje tan frío, tan oscuro en la penumbra y tan lúcido a su vez que no distinguía si era vida o era muerte lo que sentía. Vida al pensar en todos mis recuerdos. Muerte por pensar en la confusión. 

Al levantarme, estaba todo muy oscuro, tenía los ojos llorosos y corrí rápidamente a echar la luz. Me preparé un vaso de agua para pasar el mal trago. Además, busqué asustada a mi madre por todos lados y le conté el sueño. Ella me ayudó a pensar en otras cosas más bonitas. Entonces recordé la playa, con la brisa marina y el ruido de las olas, sobre mí el sol vigilaba.

Kajal Campos. 2º ESPA (tarde).

Los retratos de 1º ESPA.

Luz en la oscuridad.

Sus ojos brillan como dos luceros del color de la hierba pero cuidado con ellos porque, aunque preciosos en su interior, engañan y manchan. Su sonrisa esconde unas maravillosas perlas blancas pero, a su vez, es tan falsa que resulta peligrosa. Sus labios son como una rosa roja pero sus besos saben a tabaco. Su piel luce teñida por el sol y tiene un tacto cálido del que a su vez no te puedes fiar.

Así es: blanco por fuera pero oscuro en su interior. Su maldad rompe, desgarra, araña, rasga. Aires de chulería le acompañan allá por donde pasa. Así es: blanco y negro, oscuridad y luz. Es así, blanco y negro; negro y blanco.

Es tan fugaz como una estrella. Así se fue, tan lejos pero a la vez tan cerca.

Nadia Coca Coca. 1º ESPA (mañana).