«El ocupa». Los relatos de segundo.

EL OCUPA

ESCRITO POR YOLANDA MOYA RUBIO

Ella llevaba su vida como siempre: trabajando, viviendo, riendo, corriendo, disfrutando al máximo su tiempo, sin darse cuenta de que alguien la iba a parar en seco. Era una mujer que no pasaba desapercibida, por su forma de ser y por la alegría que desprendía, donde estuviera la querían.

África fue -como siempre- a sus revisiones, sin saber lo que le venía encima. Su médico le dijo que algo sospechoso crecía dentro de ella, que había que actuar.

Salió de la consulta, con una mirada fría, las lágrimas se deslizaban por sus mejillas, le inundaba el dolor. No era un sueño, era realidad. En su cabeza se acumulaba lo que le venía, su mirada reflejaba miedo. Anduvo sin saber dónde ir, intentando reaccionar ante la noticia. La tierra se abría ante ella y no sabía actuar, la vida le ponía a prueba. No tenía escapatoria.

Ese ocupa se había instalado dentro de ella, sin permiso; la pondría a prueba. Tendría que ganar: ella o él. Ella tendría que superarse a sí misma, a ese ocupa y a la vida.

-Tú entraste en mi vida en silencio, y te sacaré a gritos. No eches raíces, no te lo voy a permitir. Es mi vida, no la tuya. Vete y desaparece. No mereces mi vida, ni a de nadie. Yo te ganaré y te lo demostraré- se decía una y otra vez

Llegó el día del desalojo con miedo, más bien pavor, sin saber qué pasaría, con un desazón en su interior que se la comía por dentro. “Él” la hacía vulnerable cada día que se alargaba. Aparentando ser fuerte ante los demás, pero en su interior destrozada por su suerte. Aquel día ese ser desaparecería de su interior. Ese ser que se la comía por dentro.

Cerró los ojos con la esperanza de echarle definitivamente. Y así fue. Entre todos lo consiguieron; sin embargo, aun estando ya lejos, su mente la machacaba, la minaba, la destrozaba. No podía soportar, ni entender la situación que había vivido. ¿Por qué a mí? – se preguntaba cada mañana y cada noche.

No reaccionaba, era más débil de lo que ella creía, a pesar de que ya no estaba. Ese maldito bicho, ese ocupa. Ese, ese que la quiso poner a prueba en la vida, ese que le quitaba la respiración. Su mente le seguía causando estragos: no la dejaba reaccionar, volver a sonreír, volver a reír. Pasaba los días y empeoraba mentalmente, no dejaba de sentirse destrozada, por lo vivido. Sus familiares y amigos la querían ayudar pero ella no se dejaba, entró en un bucle, maldecía su suerte.

Al paso del tiempo, trabajando su mente y su lucha, empezó a salir de su pesadilla. Solo necesitaba tiempo para asimilar lo vivido. Aprendió a luchar contra algo no visible, aprendió a mirar más allá de sus ojos. África ganó la partida.                                                                        

15/05/2019


2 comentarios en “«El ocupa». Los relatos de segundo.

  1. susana ESPA2

    Súper bonito este relato!! me removió por dentro varios sentimientos.Por desgracia en mi familia nos ha tocado luchar varias veces con ese bicho.Nunca debemos darnos por vencidos y acabar con ese ocupa maldito!

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